
El entorno urbano, poco adaptado a las necesidades de las familias con hijos. El ritmo de vida es frenético y las bajas maternales excesivamente cortas. A veces son obstáculos insuperables que dificultan y frustran la adaptación a las particulares necesidades de nuestros bebés, al tiempo que llegamos a sentirnos culpables de pasar poco tiempo con ellos en lugar de disfrutar abiertamente de su compañía. Llevar al bebé encima es una costumbre tan antigua como la humanidad misma. En esencia somos primates llevadores y cuando llevamos encima a nuestros bebés, se sienten a salvo de cualquier peligro.
Los beneficios para los bebés:
·Continúan la proximidad, el calor y el movimiento del vientre de mamá. El bebé se siente querido, seguro y confiado.
·Las hormonas causantes del estrés en el bebé se reducen favoreciendo el sueño y el descanso del pequeño.
·Se alivian de manera significativa los cólicos del lactante, en general el bebé llora menos.
·El movimiento, junto con la abundancia de estímulos naturales y la interacción temprana con el mundo que les rodea benefician el desarrollo neurológico de los bebés que son porteados.
·Se refuerza la autoestima: El bebé participa en el mundo de sus porteadores sin estar apartado en un carrito. A la larga son niños más independientes y seguros de sí mismos.
Los beneficios para los padres:
·Refuerza el contacto y el vínculo afectivo entre los padres y el bebé.
·La comunicación es más fácil y los padres reconocen mejor las necesidades del bebé.
·Los padres pueden realizar sus quehaceres cotidianos con libertad de movimientos.
La importancia de una postura correcta: La forma natural del bebé tiene que ver con la postura que ha adoptado durante el embarazo en el útero de su madre. Es importante utilizar un portabebés que acompañe al desarrollo fisiológico compensando la inmadurez de la cadera y acompañando al desarrollo y estiramiento paulatino de la columna y las extremidades, respetando al máximo el ritmo particular de cada bebé.
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